ALQUIMIA

La transformación sobrenatural del agave

1

Florilegio

Dentro del ser divino de la naturaleza no existe el tiempo, ella nos marca la pauta en la madurez de sus plantas, algunas alcanzan la cúspide en 6 años, otros en 12; esto es  aún, un misterio por resolver. Nuestros agaves son jimados a mano alzada, pidiendo permiso primero y agradeciendo el sacrificio. La madurez óptima del agave otorga a nuestro elixir, un fresco aroma a flores de campo y piña silvestre.

2

Enfervorización

Los selectos corazones ahora entrarán a la hoguera candente del horno de barro, donde mediante un proceso lento de tatemado verán salir el sol tres veces. Su sabor ahumado y terroso proviene de este paso debido a su contacto con la tierra y el fuego.

3

Molturación 

Cuando las mieles de los cogollos bien cocidos reverberan brillantes, es momento de machacarlos con fuerza totalmente a mano, usando un mazo de roble puro sobre una canoa de madera de parota de más de 100 años.

 Este proceso le otorga el sabor a bosque húmedo de roble y especias finas.

4

Magia

Los jugos y fibras resultantes son mezclados con agua fresca de manantial, dando inicio al proceso de fermentación con levaduras autóctonas de la zona.

Durante este proceso, una amplia gama de aromas herbáceos y mentolados emerge, creando una transformación mágica.

5

Exaltación

Los conocimientos elementales del artista raicillero determinan el momento justo para el proceso de purificación. El resultado del brebaje fermentado, ahora pasará al transmutador alambique, una obra maestra del ingenio del artesano; con una base de barro o cobre, coronada con una montera hecha de maderas de la sierra, que después es sellada con barro puro con la fuerza de sus manos. En una observación precisa y casi conectando su corazón con el utensilio, el maestro raicillero, hace malabares con la leña y el fuego para sublimar aquel místico contenido, y llevarlo a la cúspide y aparición de aquel caliente rocío.   

En esta transmutación, se le acentúan los complejos sabores aterciopelados a té limón y citrales.

6

Salto Cuántico 

La hora esperada ha llegado; es momento de ofrendar el elixir ancestral a la máxima ceremonia: tu paladar. Este viaje por el tiempo alcanza su máximo apogeo en el primer ósculo; el primario contacto que te conecta con los cuatro elementos de la madre tierra, compartiendo así toda su sabiduría y legado ancestral. Cada sorbo aviva más el espíritu, y agudiza todos nuestros sentidos para ser más conscientes y agradecidos, de que en tan pequeña copita de Raicilla yace toda la magia y misticismo del tiempo y el espacio.